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Pase Libre

Dirigen los hermanos Farrelly

¿Quién no quiere uno?

Los hermanos Bobby y Peter Farrelly lo han vuelto a hacer. Desde que sus nombres saltaron a la fama con Tonto y Tontísimo y con Loco por Mary, no han parado de hacer buenas comedias. Le siguieron: Yo, Yo Mismo e Irene, Amor Ciego, Pegado a ti y las últimas Amor en Juego y Matrimonio Compulsivo.

En todas estas películas salta a la vista la firma de los Farrelly, quienes son expertos en poner a los personajes en situaciones extremas, risibles y absurdas, para luego verlos resolverlas de igual manera.

También es parte de su estilo el humor bizarro, las imágenes incómodas, pero que no dejan, por ello, de arrancar carcajadas. Son los maestros del humor en estos días y también del romance, porque al final de cuentas, sus películas giran en torno al amor.

La última también lo hace. Pase Libre relata la historia de dos parejas amigas que están atravesando más o menos por el mismo problema. Años de matrimonios, hijos, agotadoras jornadas laborales han apagado la llama del amor y del sexo, y los hombres no dejan de pensar en sexo todo el día y aparentemente han perdido el interés por sus esposas.

Las chicas toman una decisión extrema: le dan a sus maridos un “pase libre”, que consiste en una semana de permiso, libres de los compromisos matrimoniales y  con permiso para absolutamente todo, incluso tener encuentros extramatrimoniales. Oportunidad perfecta para revivir aquella época de soltería y también el amor.

¿Quién que esté casado o en una relación larga, no ha deseado uno de estos pases? Pues de este deseo básico y generalizado se valen los hermanos Farrelly para presentar una comedia muy a su estilo, graciosa, de buen ritmo, guión muy bien elaborado y actuaciones hilarantes.

Sudeikis el mejor

Sudeikis se roba el show

Como siempre los Farrelly se rodean de actores conocidos y talentosos para filmar sus películas. Esta vez, los protagonistas son Owen Wilson, con una larga lista de comedias en su haber, y quien podrá escucharse en la segunda parte de Cars, prestando su voz al Rayo McQueen.

Pero él no es el más gracioso de la partida. Quien verdaderamente se roba el show es Jason Sudeikis, a quien se ha visto entre los secundarios en cintas como Algo Pasa en Las Vegas y Going the Distance.

Ahora en el papel protagónico despliega todo su talento histriónico y cómico y resulta ser lo mejor del filme. Por supuesto, también lo tiene un tanto más fácil porque le escribieron las mejores escenas y diálogos.

Los secundarios también hacen lo suyo. Los amigos de los protagonistas, Larry Joe Campbell y Stephen Merchant, destacan por sus personajes absurdos e impecablemente interpretados.

Las chicas no destacan tanto y eso que Christina Applegate, tiene todo el talento para hacerlo. Solo que en su personaje no recae el peso de la comedia, como suele suceder cuando se trata de esta actriz.

En definitiva, ir a ver Pase Libre es una experiencia relajante, desestresante que caricaturiza los problemas maritales relacionados con la rutina agobiante y la pérdida de interés.

Revivir el amor en una relación larga no es una tarea fácil. La mayoría fracasa en el intento, por lo que la idea de un pase libre, al final, no luce tan descabellada como parece. ¡Todo sea porque triunfe el amor!

El triunfo de la nostalgia

La investigación policial de un caso de violación y asesinato sirve de marco para contar una historia de amor inconclusa.  Benjamín Espósito es un jurista idealista que dejó pasar la oportunidad amorosa de su vida, y tras jubilarse y encontrarse vacío, busca concluir con una novela no sólo el caso que lo marcó, sino la relación que nunca empezó por falta de definición de su parte.

El Secreto de sus Ojos, película ganadora de un Oscar a la mejor cinta extranjera en la pasada ceremonia de la Academia, es de Juan José Campanella, argentino que antes había ganado este mismo premio por El Hijo de la Novia (2001).

Tal triunfo resultó toda una sorpresa, pues se daba como favorita a La Cinta Blanca de Michael Haneke y, en mi humilde opinión, Un Profeta de Jacques Audiard, era mucho más impactante e integral para llevarse la estatuilla.

Sin embargo, triunfó el sentimiento y la nostalgia que transmite Campanella en sus obras. Lo hizo con El Hijo de la Novia y repite la fórmula del melodrama con El Secreto de sus Ojos. Cinta que se apoya fundamentalmente en el diálogo y diferencia dos épocas por un maquillaje, vestuario y ambientación sumamente eficientes.

Y quién mejor para transmitir todo ese sentimiento que Ricardo Darín, el actor fetiche del realizador argentino, junto a Soledad Villasmil. Pareja que ya había trabajado junta en la película de Campanella El Mismo Amor, La Misma Lluvia (1999).

Y es, quizá, ese conocimiento profesional y personal lo que hizo que la química entre los actores traspasara la pantalla y le enseñara al espectador una valiosa lección: Sólo hay una vida para vivir, y es mejor protagonizarla a sentarse tal cual espectador a verla pasar.

Llegó la hora

Terminó la carrera hacia los Oscar. Esta noche se conocerán los nombres de lo mejor del cine en el año 2010. Se trata de la entrega número 83 que será animada por dos jóvenes actores (con la clara intención de llamar la atención de un público de menor edad): Anne Hathaway y James Franco.

Nuevamente hay diez películas nominadas, muchos dramas, grandes actuaciones, sólidos guiones, pero integralmente, solo hay dos películas de esas que lo tienen todo y visualmente sorprenden: Inception y Toy Story 3.

A la segunda, la mejor de la saga por mucho, seguramente le tienen reservado el título a la mejor película animada (que no es suficiente), pero aceptable. E Inception ha venido perdiendo protagonismo en los últimos meses, hasta el punto de ni siquiera lograr la nominación de su director, Christopher Nolan (uno de los mejores realizadores de su generación flagrantemente ignorado por la Academia, desde mucho antes).

Probablemente a Inception le toque conformarse con algunos premios técnicos y el de mejor guión original, como una forma de compensar la falta cometida con Nolan, quien fue el responsable de armar tan complejo y emocionante argumento. Esto si no se impone El Discurso del Rey en esta categoría.

Dos historias se impusieron sobre Inception y llegan como las favoritas a llevarse el premio: El Discurso del Rey y Red Social. Entre estas historias tan disímiles está la ganadora de este año. Lo que probablemente suceda es que le den el premio a El Discurso del Rey como mejor película y el de director  a David Fincher, guión adaptado y banda sonora a Red Social.

Premios cantados

En lo que sí no hay ninguna duda es en los actores y actrices que levantarán la estatuilla dorada, y verán sus carreras despegar y salarios abultarse considerablemente. El mejor actor del año será Colin Firth por su interpretación del Rey Jorge VI quien superó un problema de lenguaje y elevó su autoestima para motivar a su pueblo. El año pasado se lo arrebató Jeff Bridges, pero ahora no hay quien lo detenga.

A James Franco, quien también participa en esta categoría, no le queda más remedio que destacarse como anfitrión de la ceremonia. Una oportunidad tan importante como la de pronunciar el discurso del ganador.

Natalie Portman será la actriz principal del año. Su actuación como la atormentada bailarina Nina en Black Swan, papel de mucha exigencia física, no tiene parangón este año. Ni siquiera la experiencia y las cuatro nominaciones de Annette Bening le arrebatarán el protagonismo, o al menos sería lo justo.

Las categorías de reparto también están cantadas. Christian Bale es el actor de reparto de este año por su interpretación de un boxeador venido a menos a causa de las drogas en The Fighter. Su aspecto físico delata un trabajo meticuloso y obsesivo que será recompensado.

Su compañera de reparto, quien interpreta a la madre disfuncional de Bale, Melissa Leo, llega como la favorita en la categoría de actriz de reparto. Pero ojalá hubiese sorpresas y la debutante Hailee Steinfeld, quien se convierte en el principal atractivo de la cinta True Grit de los hermanos Cohen, le arrebatara el premio.

Injustas o acertadas nos parezcan las decisiones que se tomen esta noche, todos disfrutarán el despliegue de talento que esta noche caminará por la alfombra roja. A hacer cotufas y sentarse a disfrutar de la noche más importante de la industria cinematográfica.

Mis pronósticos

Película: El Discurso del Rey o Red Social. Mi opción: Inception.

Película animada: Toy Story 3.

Director: David Fincher.

Actor principal: Colin Firth.

Actriz principal: Natalie Portman.

Actor de reparto: Christian Bale.

Actriz de reparto: Melissa Leo. Mi opción: Hailee Steinfeld.

Guión original: Inception o El Discurso del Rey.

Guión adaptado: Red Social. Mi opción: 127 Horas.

Cinematografía: True Grit o Inception.

Edición: 127 Horas o Black Swan.

Dirección de arte: Alicia en el País de las Maravillas o El Discurso del Rey.

Diseño de vestuario: Alicia o True Grit.

Banda Sonora: Red Social o El Discurso del Rey.

Canción: “We Belong Together” de Toy Story 3.

The Fighter

The Fighter recibió 7 nominaciones

Puños que reivindican

¿Por qué The Fighter consiguió siete nominaciones a los premios de la Academia? Muy sencillo, porque tiene prácticamente todos los ingredientes que ama Hollywood: drama, lecciones y superación personal, inspirada en hechos reales.

Se trata de la áspera pero a la vez conmovedora historia del regreso de un héroe del boxeo poco común: Micky Ward “El irlandés”, y de su hermanastro, Dicky Eklund, quienes tuvieron que enfrentarse como contrincantes antes de unirse en una dura pelea para ganar un importante campeonato y fortalecer sus lazos familiares.

Es la historia del héroe americano que supera la pobreza, los problemas de una familia numerosa y controladora, y la adicción de su hermano a las drogas. El resultado es una cinta en la que, por sobre todas las cosas, resaltan los personajes y quienes los interpretan.

El director es David O. Russell, quien no dirigía desde 2004 y cuyo título más conocido es Tres Reyes de 1999, protagonizada por George Clooney y el mismo Mark Wahlberg, con quien repite en esta producción.

El regreso de Russell ha sido por la puerta grande, pues ha logrado colarse en la categoría de  los mejores directores del año, cosa que no alcanzó ni el mismísimo Christopher Nolan con Inception.

La introducción de The Fighter es sumamente parsimoniosa, pero no se puede negar que plantea el conflicto y presenta el drama de los personajes en los primeros minutos. Las escenas de pelea están bien resueltas y la dirección de los actores es sencillamente impecable.

Elenco que estremece

El elenco de The Fighter es sumamente atractivo y se crece con estos personajes. Encabeza Mark Wahlberg quien asume el papel de Micky Ward, un boxeador con una familia muy particular, que trata de surgir por méritos propios, pero que no puede apartar la sombra que ha dejado su hermano, otrora estrella del boxeo y ahora convertido en drogadicto, Dicky Eklund.

El papel de Eklund es uno de esos que conduce a quién sepa aprovecharlo a las cumbres del reconocimiento. Y Christian Bale supo hacerlo. Este camaleónico actor logró una notable transformación física (no tan impresionante como la que alcanzó en El Maquinista) para mostrar la adicción al crack y el ocaso de una carrera.

Bale, más allá de lo físico, despliega una tremenda energía y trabajo con su cuerpo que lo convierten en el centro de atracción. La estatuilla dorada como actor de reparto está cantada para él.

 Las féminas del reparto no deslucen. Amy Adams (Encantada) vuelve a mostrar su amplio registro al encarnar a una camarera de carácter fuerte que se convierte en la novia del protagonista.

Y, por último, pero no menos importante, Melissa Leo (Frozen River), quien ha sorprendido a todos con su interpretación de una madre posesiva y ambiciosa. Tampoco hay muchas dudas acerca de que la actriz será quien levante al hombrecillo dorado el 27 de febrero, en la categoría actriz de reparto.

El único dejado por fuera fue Wahlberg, quien no entró en el cuadro de los Oscar de mejores actores de este año. Dicen que Javier Bardem le arrebató el puesto que le correspondía.

Inception

En los sueños de Nolan

Dom Cobb (Leonardo DiCaprio) es un ladrón hábil, especializado en el peligroso arte de extracción: el robo de secretos valiosos desde las profundidades del subconsciente durante el estado de sueño cuando la mente está más vulnerable.

Esta habilidad excepcional le ha convertido en un fugitivo internacional y ha tenido que sacrificar todo que le importaba. Ahora a Cobb se le ofrece una oportunidad para redimirse: En vez de llevar a cabo el atraco perfecto, Cobb y su equipo de especialistas tienen que invertir la operación; la tarea no consiste en robar una idea sino en colocar una.

Lo mejor del año

Todas las críticas internacionales dicen que Inception es lo mejor del año. Yo coincido en ello por varias razones: La primera es una idea original bien elaborada, que destaca sobre los remake fáciles y las cintas efectistas que se valen del 3D para atraer al público.

En segundo lugar, el guión escrito por el talentosísimo director inglés Christopher Nolan, es sumamente complejo, lleno de giros y llama a profundas reflexiones sobre un tema recurrente en el realizador: La fragilidad de la mente, el subconsciente y la memoria.

La tercera razón sería la grandeza visual de Inception. La fotografía, arte, vestuario son sencillamente excelentes; dignos de un blockbuster, pero de uno inteligente. El montaje, gran protagonista de la película, es muy audaz y gran responsable de que el espectador entienda el laberinto creado por quien, por mucho, es el mejor cineasta contemporáneo.

No lo mejor de Nolan

Sin embargo, Inception no es la mejor película de Christopher Nolan. Memento (2000) es, hasta ahora, el mejor filme del inglés. Igual o más compleja y original, con un ritmo mucho más acelerado, sorpresas que no requieren de diálogos largos que las expliquen y personajes más elaborados.

Inception se complica más de lo que debiera, lo que provoca dos cosas: Una que el espectador se pierda y tenga que hacer importantes esfuerzos para recuperar el hilo de la historia; y la segunda, que baje considerablemente el ritmo.

Esa complejidad narrativa también puede generar dos consecuencias contrapuestas: Una que el espectador sienta que está ante una película fuera de su alcance y decida no seguirle el juego al realizador, considerándola una cinta no tan buena. O la segunda, que el asistente se vea tan avasallado e intrigado por entender mejor cada detalle, que sienta la necesidad de ir una y otra vez a verla. Me decanto por la segunda.

Para muchos, el final de Inception es una salida fácil a la vorágine en la que se convierte la cinta; para mí el último giro, el siempre necesario, el que deja al espectador pensando por varias horas sobre cuál habrá sido finalmente el destino del protagonista.

Satélites alrededor de DiCaprio

El elenco de Inception alimenta la expectativa alrededor del filme. Protagoniza Leonardo DiCaprio, en un momento de su carrera en el que se le observa maduro y capaz de asumir riesgos interpretativos.

Muy lejos quedó el DiCaprio soso y con cara de niña de Titanic. Afortunadamente, ha crecido como actor; aunque en su papel de Cobb recuerda mucho a Teddy Daniels de la Isla Siniestra. Es momento de que sea considerado para llevarse el Oscar y otros premios, pero no por este papel, sino por el que dejaron de darle cuando hizo Diamante de Sangre o Los Infiltrados.

El resto de los personajes interpretados por Marion Cotillard, Ken Watanabe (Saito), Joseph Gordon-Levitt (Arthur), Ellen Page (Ariadne), Tom Hardy (Eames), Cillian Murphy (Robert Fischer Jr.), Tom Berenger (Browning), el veterano Michael Caine (Miles), Lukas Haas (Nash) y Pete Postlethwaite (Maurice), se convierten en satélites, poco desarrollados, que giran alrededor del personaje protagónico y sus conflictos.

En 2002, Nolan fue nominado por el guión de Memento. Es hora de que la Academia considere al director entre sus nominados, e incluso acaricie la preciada estatuilla dorada. Veremos…

Red Social

Red Social es una de las películas nominadas al Globo de Oro

Rumbo al Oscar

David Fincher tiene el toque de Midas. Prácticamente todo lo que ha hecho en el cine puede calificarse de bueno. Después de Alien 3, vino la magistral Se7en, El Juego, El Club de la Pelea, La Habitación del Pánico, la criticada injustamente Zodiaco y la premiada El Curioso Caso de Benjamin Button.

El director estadounidense de apenas 48 años de edad había centrado su carrera en el género suspenso, jugando magistralmente con la psiquis de sus espectadores, llevándolos a situaciones incómodas y extremas sin abusar de lo gore o lo explícito no justificado.

Con El Curioso Caso de Benjamin Button, se mete en los derroteros del fantasy y salió airoso con su primera y tardía nominación al Oscar. Reconocimiento que tenía que haberle llegado con Se7en o posteriormente con El Club de la Pelea.

Fincher ahora experimenta con una especie de biopic y el resultado es sorprendente. Y no cualquier biopic, sino uno de la historia muy reciente: el de Mark Zuckerberg, estudiante de Harvard que en el año 2003 tuvo la idea de crear Facebook.

Lejos de aburrir – que pudiera ser un prejuicio llevado a la butaca por la naturaleza del género y el argumento- Red Social atrapa desde el primer minuto; y lo hace desde la simplicidad de su historia y propuesta visual, y gracias a diálogos inteligentes y la actuación fascinante de su protagonista.

El guión fue escrito por Aaron Sorkin, creador de la serie de televisión El Ala Oeste de la Casa Blanca, a partir del libro Multimillonarios por Accidente, de Ben Mezrich; y producido por la compañía del también actor Kevin Spacey.

Con Red Social, David Fincher se convierte, como lo dijera Justin Chang, crítico del semanario Variety, en “un imborrable cronista de nuestros tiempos”. Quizá de allí la fascinación que genera la cinta al meterse en un fenómeno que ya forma parte importante de la vida de muchos.

Red Social también hace una interesante reflexión acerca de la necesidad del ser humano de comunicar hasta los detalles más mínimos de su vida, de ver y dejarse de ver y de las nuevas formas de relacionamiento que se establecen a partir de la creación de la Red, la cual, por cierto, se reivindica ante los espectadores que llegaron a cuestionarla y detractara.

Actuaciones de impacto

Eisenberg actuó en Zombieland

Paradójicamente, Mark Zuckerberg, el genio creador de Facebook es un joven con serios problemas de socialización; y por su genial idea es capaz de pasar por encima hasta de sus mejores amigos.

Es, sin duda, un personaje fascinante, de esos que hacen ganar Oscar a quienes los interpretan. Jesse Eisenberg, el chico miedoso y metódico de Zombieland, le ganó el papel a Shia LaBeouf (Wall Street 2) y Michael Cera (Juno).

Y al mirar su elocuente actuación, que lo perfila, desde ya, como un candidato a los Oscar, es difícil imaginarse a otro actor interpretando al inteligente, retraído y mordaz genio, uno de los millonarios más jóvenes del mundo.

Lo acompañan Andrew Garfield, el chico enamorado y valiente de El Imaginario Mundo del Dr. Parnassus como el socio capitalista de Zuckerberg y co-creador de la Red, Eduardo Saverin.

Y también, Justin Timberlake, como el polémico Sean Parker, creador de Napster y cuyas ambiciosas manos se hacen con un pequeño porcentaje de la codiciada red Facebook. Hasta ahora, las participaciones más importantes del cantante en el cine habían sido en películas animadas como Shrek Tercero y El Oso Yogi. Sorprende con su interpretación y su personaje le imprime mucho dinamismo a la cinta.

Los especialistas en la materia, aseguran que Red Social estará entre las cinco o más películas nominadas al Oscar. A su protagonista también le auguran un puesto entre los privilegiados; y sería una injusticia que se le siga negando a Fincher la preciada estatuilla dorada.

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