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Archive for the ‘Acción’ Category

Inception

En los sueños de Nolan

Dom Cobb (Leonardo DiCaprio) es un ladrón hábil, especializado en el peligroso arte de extracción: el robo de secretos valiosos desde las profundidades del subconsciente durante el estado de sueño cuando la mente está más vulnerable.

Esta habilidad excepcional le ha convertido en un fugitivo internacional y ha tenido que sacrificar todo que le importaba. Ahora a Cobb se le ofrece una oportunidad para redimirse: En vez de llevar a cabo el atraco perfecto, Cobb y su equipo de especialistas tienen que invertir la operación; la tarea no consiste en robar una idea sino en colocar una.

Lo mejor del año

Todas las críticas internacionales dicen que Inception es lo mejor del año. Yo coincido en ello por varias razones: La primera es una idea original bien elaborada, que destaca sobre los remake fáciles y las cintas efectistas que se valen del 3D para atraer al público.

En segundo lugar, el guión escrito por el talentosísimo director inglés Christopher Nolan, es sumamente complejo, lleno de giros y llama a profundas reflexiones sobre un tema recurrente en el realizador: La fragilidad de la mente, el subconsciente y la memoria.

La tercera razón sería la grandeza visual de Inception. La fotografía, arte, vestuario son sencillamente excelentes; dignos de un blockbuster, pero de uno inteligente. El montaje, gran protagonista de la película, es muy audaz y gran responsable de que el espectador entienda el laberinto creado por quien, por mucho, es el mejor cineasta contemporáneo.

No lo mejor de Nolan

Sin embargo, Inception no es la mejor película de Christopher Nolan. Memento (2000) es, hasta ahora, el mejor filme del inglés. Igual o más compleja y original, con un ritmo mucho más acelerado, sorpresas que no requieren de diálogos largos que las expliquen y personajes más elaborados.

Inception se complica más de lo que debiera, lo que provoca dos cosas: Una que el espectador se pierda y tenga que hacer importantes esfuerzos para recuperar el hilo de la historia; y la segunda, que baje considerablemente el ritmo.

Esa complejidad narrativa también puede generar dos consecuencias contrapuestas: Una que el espectador sienta que está ante una película fuera de su alcance y decida no seguirle el juego al realizador, considerándola una cinta no tan buena. O la segunda, que el asistente se vea tan avasallado e intrigado por entender mejor cada detalle, que sienta la necesidad de ir una y otra vez a verla. Me decanto por la segunda.

Para muchos, el final de Inception es una salida fácil a la vorágine en la que se convierte la cinta; para mí el último giro, el siempre necesario, el que deja al espectador pensando por varias horas sobre cuál habrá sido finalmente el destino del protagonista.

Satélites alrededor de DiCaprio

El elenco de Inception alimenta la expectativa alrededor del filme. Protagoniza Leonardo DiCaprio, en un momento de su carrera en el que se le observa maduro y capaz de asumir riesgos interpretativos.

Muy lejos quedó el DiCaprio soso y con cara de niña de Titanic. Afortunadamente, ha crecido como actor; aunque en su papel de Cobb recuerda mucho a Teddy Daniels de la Isla Siniestra. Es momento de que sea considerado para llevarse el Oscar y otros premios, pero no por este papel, sino por el que dejaron de darle cuando hizo Diamante de Sangre o Los Infiltrados.

El resto de los personajes interpretados por Marion Cotillard, Ken Watanabe (Saito), Joseph Gordon-Levitt (Arthur), Ellen Page (Ariadne), Tom Hardy (Eames), Cillian Murphy (Robert Fischer Jr.), Tom Berenger (Browning), el veterano Michael Caine (Miles), Lukas Haas (Nash) y Pete Postlethwaite (Maurice), se convierten en satélites, poco desarrollados, que giran alrededor del personaje protagónico y sus conflictos.

En 2002, Nolan fue nominado por el guión de Memento. Es hora de que la Academia considere al director entre sus nominados, e incluso acaricie la preciada estatuilla dorada. Veremos…

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The Expendables

Sylvester Stallone dirige

Stallone contra los boinitas rojas

Por: Rodrigo Romero

Básicamente la vida consiste en: nacer, crecer, reproducirse, seguir creciendo y morir. Sencillo ¿no? Pues no para Sylvester Stallone. En ‘Los Mercenarios’, ‘Los Indestructibles’  o ‘The expendables’ (depende dónde la vean) el garañón napolitano se ha esforzado en hacernos reflexionar sobre el ciclo de la vida.

Algo raro si se toma en cuenta que el guión es sencillo: un grupo de buenos intenta castigar a los malos de un pequeño país latinoamericano. En el intermedio los buenos matan a un montón de ‘extras’ -que nunca sabremos si fueron buenos o malos; pero que están allí para demostrar que los malos actores son buenazos matando buenos extras que hacen de malos- y por supuesto hay una chica.

La fórmula la utilizó con éxito Arnold Schwarzenegger en Comando (1985). Ahora, en 2010. Stallone la ha malogrado; pero insisto el lado positivo es que nos ha puesto a reflexionar sobre el ciclo de la vida. Siempre me ha parecido que Stallone representa el imaginario republicano estadounidense. Me explico mejor: en Rambo I, los malos eran los vietnamitas; en Rocky IV, lo fueron los rusos, luego los malos pasaron a ser los traficantes de droga y ahora en ‘The expendables’ lo son unos tipos que curiosamente llevan puestas unas boinas rojas muy a lo Chávez (como se decía en las películas antiguas ‘cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia’).

El barroco gesto de las boinitas rojas, que puede resultar folklórico, no es muy digerible en tiempos de los Obamas; cuando el partido republicano intenta reconstruirse y no encuentra un líder. No lo encuentra ni siquiera en el ‘gobernator Schwarzenegger’, acosado por un presupuesto que no logra equilibrar a pesar de manejar el estado más rico de Estados Unidos, ni en los dirigentes del ‘Tea Party’.

Para rematar el director Stallone se pone a si mismo en una escena de la película a competir con Schwarzenegger por la ‘chamba’ (léase trabajito). El austriaco renuncia a la oferta porque dice que está muy ocupado. El tercer hombre en escena; Bruce Willys pregunta ¿en qué? Y Stallone le responde: “ese tipo quiere ser presidente”. ¿Entendieron el chiste? Yo no; bueno entendí el mensaje subliminal pero no me causó gracia.

¡Chanfle! Tenía razón esta peli tiene que ver con el ciclo de la vida: el espectador ha crecido y ya no se impresiona con explosiones y muertitos con boina. Se necesita algo más para que la película sea buena.

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Tron Legacy

29 años han pasado desde que se estrenó la primera cinta

Está de vuelta

Casi 29 años después llega a los cines la continuación de Tron, película de ciencia ficción pionera en computación gráfica, lo que la llevó a convertirse en un filme de culto, más allá de que las críticas nunca favorecieron su guión ni actuaciones.

En “Tron: Legacy” Sam Flynn, un experto en tecnología de 27 años e hijo de Kevin Flynn, investiga la desaparición de su padre y finalmente acaba metido en el mismo mundo de programas violentos y juegos de lucha donde su padre ha estado viviendo los últimos 25 años.

Junto a la leal confidente de Kevin, Quorra, padre e hijo se embarcan en una aventura a vida o muerte a través de un cyber universo que se ha hecho más avanzado y mucho más peligroso.

Lenta pero impresionante

Visualmente, Tron Legacy es impresionante. Claro, los recursos tecnológicos de la actualidad le permiten, si bien no innovar como lo hizo su predecesora, si aprovecharlos para entregar un producto que sólo por la dirección de fotografía, la de arte y los efectos especiales vale la pena ver.

Disney espero mucho tiempo para revivir este clásico de la ciencia ficción. Y lo hace de la mano de la tecnología 3D, pero aplicada con economía o, lo que es lo mismo, un 3D bien administrado.

Y digo esto porque la cinta combina las imágenes en segunda y tercera dimensión con habilidad y para diferenciar muy bien los mundos en los que se desenvuelven los protagonistas.

El director es Joseph Kosinski, novato en estas lides de la creación cinematográfica que, sin embargo, sale bien parado de su primer reto creador. Quizá no en ritmo, pero sí en montaje y cuidado de los detalles.

Lo que está totalmente claro tras ver Tron Legacy, es que Disney revivió el clásico con la intención de nunca más dejarlo morir. El final es abierto y deja clara la intención de una tercera parte.

No son el fuerte

Jeff Bridges retoma su papel

Las actuaciones no son el fuerte de Tron: Legacy. Después de los efectos especiales, la figura principal es la de Jeff Bridges, quien llega a la cinta en el mejor momento de su carrera. Tras ganar un Oscar el año pasado por Crazy Heart.

Aquí se muestra como una especie de Jedi con un clon rejuvenecido digitalmente con un efecto artificial pero que no deja de sorprender y despertar la nostalgia de los seguidores de la cinta original.

Garret Hedlund es el protagonista de Tron Legacy. Ya se le había visto Troya, Four Brothers y en Eragon. Su presencia no aporta mucho. No es del todo sorprendente en las secuencias de acción, mucho menos en las dramáticas, y termina por lucir demasiado acartonado.

Afortunadamente, está Olivia Wilde en el elenco. La actriz, con experiencia principalmente en televisión, encarna a Quarro, una nativa del mundo digital, la clave para solucionar muchos problemas de la raza humana. Su interpretación es eléctrica, protagoniza coreografías de acción impresionantes y aporta matices a su personaje.

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La Hora Cero

Lo mejor del cine nacional

La Hora Cero es la ópera prima de Diego Velasco, realizador de aquel famoso cortometraje titulado Cédula Ciudadano. Sin temor a equivocarme, este filme venezolano es lo mejor en lo que va de año y quizá en los últimos años de la industria cinematográfica venezolana.

Es una cinta de acción que lo tiene todo. Un guión que atrapa y mantiene la tensión, actuaciones convincentes, dirección hábil, aspectos técnicos más que cuidados y un mensaje contundente.

El guión escrito a cuatro manos por Velasco y la guatemalteca escritora de “Grey’s Anatomy” (ABC) y “Lipstick Jungle” (NBC), Carolina Paiz, narra la historia de La Parca, un temible sicario que se ve obligado a secuestrar una clínica privada para salvar al amor de su vida, Ladydi.

No tardan en llegar los policías y con ellos un circo mediático, quienes convierten al villano en un héroe nacional. La Parca descubre que salvarle la vida a Ladydi será difícil, pero escapar con sus secuaces parece una tarea imposible.

El tiempo empieza a acabarse, y lo que parecía un plan perfecto terminará en un frenético desenlace donde la Parca se verá obligado a enfrentar los errores del pasado, y a descubrir que sus peores enemigos están más cerca de lo que él imagina.

Acción a la venezolana

Habrá quienes al ver La Hora Cero reiteren la conocida queja: “Hasta cuándo se harán películas sobre violencia y delincuencia en Venezuela”. Ante esto, yo reitero mi típica respuesta: “El cine es un medio que perfectamente expresa la realidad mediante la ficción. Y la realidad venezolana es, ahora más que nunca, la violencia”.

Más allá de que ciertamente La Hora Cero vuelva sobre la violencia y la descomposición social que se vive en el país, lo hace desde el género de la acción, y con un guión lleno de giros y mensajes muy claros sobre lo complejo que es el ser humano. Además, en el fondo, y apartando los litros de sangre derramados durante el rodaje, La Hora Cero es una historia de amor

Luego del argumento, una de las cosas más atractiva de La Hora Cero es la habilidad de su director para plantear las escenas de acción, un ritmo en ascenso y mantener la tensión que sólo se relaja en los momentos de humor, por demás, inteligentes.

Los aspectos técnicos son la otra gran virtud de La Hora Cero. La fotografía, realizada por el colombiano Luis Otero Prada, es sumamente artística; y la música incidental es una gran protagonista que contribuye a subrayar los momentos más tensos del filme.

Nuevas caras

Las actuaciones de La Hora Cero también merecen vítores. El protagonista es “Zapata 666”, un artista del hip hop underground, todo un éxito del  mercado negro del DVD. Esta es su primera película, pero ya se le abrieron las puertas para participar en un cortometraje y en el más reciente largo del director Alejandro Bellame.

Zapata 666 logra una interpretación impactante de un personaje complejo y bien desarrollado. Su presencia transmite la sensación de que la muerte anda muy cerca, pero sus acciones muestran a una persona capaz de sentimientos nobles. Una perfecta muestra de que las personas no son completamente malas ni buenas.

Lo acompañan un grupo de secundarios, entre los cuales destacan Laureano Olivares, Erich Wildpret y Marisa Román. El primero está acostumbrado a interpretar a maleantes, sin embargo como El Buitre matiza con buenos momentos humorísticos. Olivares, eso sí, debe buscar otro tipo de papeles para evitar estancarse.

Una buena interpretación de Wildpret no sorprende, pues es un actor talentosísimo. Pero, la que sí logra reivindicarse por completo es Marisa Román, quien asume el papel de la ambiciosa periodista Verónica, uno de los personajes que más transformaciones sufre.

Sin desmerecer a los actores, tan buen nivel interpretativo de parte de todo el reparto denota un excelente trabajo de parte del director y una aún mejor construcción de los personajes desde el papel.

Si Secuestro Express marcó un hito en el cine venezolano. La Hora Cero lo tiene todo para marcar otro. La calidad de este filme le augura a Velasco un prometedor futuro en el séptimo arte. ¡Da gusto ver lo mucho que ha avanzado el cine nacional!

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Depredadores

Otro rencauche más

Si los ya tan comunes remakes de clásicas películas confirman que en Hollywood las ideas escasean. Para otros es una oportunidades de revivir esos héroes y villanos con los que crecimos (me incluyo en algunos casos).

‘Depredadores’ es levemente una excepción a la regla que todos los remakes terminan siendo de menor calidad que sus antecesores.

‘Depredador’ fue una de las primeras películas que catapultó al señor Gobernador de California Arnold Schwarzenegger a la fama. Fue una buena representante del género de acción hace un par de décadas pero ninguna de las dos entregas anteriores fue una película de primer orden.

Arnold todo embarrado en un duelo a muerte con un depredador es seguramente la imagen que recordarán. Dos décadas después este villano fue revivido para luchar contra otra belleza estética que el cine nos ha dejado, el famoso ‘Alien’. Pero en ‘Depredadores’ la historia se centra enteramente en esta raza alienígena experta en camuflarse y cazar.

Sin mucho gore

El tema de la película es ‘la cacería’. No les adelanto mucho de la historia pues esta intenta dar algunos giros inesperados que realmente son previsibles.

Me atrevo a decirles la idea que seguramente enganchará a los amantes de este género: un puñado de mercenarios de distintos puntos de la Tierra despiertan de un desmayo en plena caída libre atados a un paracaídas que los conduce a una espesa selva. Nadie sabe porque están allí, ninguno recuerda nada desde que se desmayaron cada uno en sus actividades normales…

El clima del filme es bueno: el ambiente de selva y de cacería es palpable, eso sí, sin lograr la tensión de estar al borde de la silla. Las actuaciones son acertadas por parte de un buen reparto. Hay que agregar que hay poquísimos rasgos en común entre los personajes lo cual le da un plus interesante al asunto.

La cuota de gore no es nada del otro mundo: ni muy impactante, pero tampoco floja. La sangre y las cortaduras feroces no son tan brutales como hemos visto en muchas otras películas de Robert Rodríguez (quien produjo el filme), es más algunas escenas parecen haber sido cortadas antes de tiempo para evitar un poco la sevicia.

Los depredadores son bien feos, confirmando que estos han sido muy bien diseñados. No son aterradores, seguramente para no cansar al espectador de los varios minutos en los que aparecen.

Brody ¿héroe?

Lo más extraño de Depredadores es ver a Adrian Brody haciendo el papel de héroe, uno muy particular, rudo y frío, pero que termina desdibujando esa imagen de rebeldía con una resolución del conflicto de la película bastante cliché.

Sí, después de tremendo drama en El Pianista (película que quedó en la retina de todos) nunca imaginé ver a Brody con ametralladora en mano luchando en una sangrienta batalla contra alienígenas de sangre verde fosforescente.

La franquicia de estos grotescos monstruos seguramente seguirá siendo explotada a futuro, ojalá que arriesguen un poco más y sigan la tendencia de montar una película que si bien juega con muchos cánones preestablecidos del género de acción, toma un poco de distancia al presentar una historia entretenida, con un guión válido, buenos personajes y una dirección correcta.

El alma de ‘Depredador’ ha sido revivida. Perfecta para una tarde de cine sin muchas pretensiones.

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Cine retro

Las Caras del Diablo es la segunda película de Carlos Malavé, realizador de Por Un Polvo (2007) y La Pura Mentira (2008).

Cuenta la historia de Pedro Ramírez, un detective de la policía obsesionado con un caso que no pudo resolver hace tres años, el crimen de una niña de 10 años.

Este hecho ha afectado su matrimonio y su vida profesional por lo que está a punto de ser destituido de su cargo.

Cuando Ramírez menos lo espera recibe una terrible noticia, el secuestro de su propia hija; hecho que termina por convertirse en la pista que puede ayudarlo a resolver el caso que tanto lo ha atormentado.

Mensajes crudos

Más allá de la ausencia de una iluminación profesional, una música pobre, encuadres de cámara poco cuidados y una producción que denota baja factura, Las Caras del Diablo logra atrapar al espectador con un conflicto crudo, y una trama entretenida sobre una investigación policial.

Sin embargo, la resolución del thriller policial que había logrado mantener la expectativa, es pobre y confusa. Lo cual es una verdadera lástima considerando el desarrollo medianamente aceptable.

Lo que sí es completamente rescatable de Las Caras del Diablo son los mensajes que busca transmitir: La creación de conciencia sobre el abuso de menores, y la credibilidad en la justicia.

También es claro el homenaje que Malavé quiso hacer al cine venezolano policíaco de las décadas de los 70 y 80, liderado por cineastas como César  Bolívar y Román Chalbaud. Y la verdad que su película logra rememorar esa época y género.

Improvisando

Lamentable es que la actuación de Jean Paul Leroux no esté a la altura de su personaje. Era su oportunidad de demostrar drama, frustración, ira y todos los sentimientos que puede generar el secuestro y abuso de una hija. Su interpretación, en cambio, es fría y no trasmite estos sentimientos al espectador.

Lo acompañan William Goite,  María  Fernanda León,  Mariaca  Semprún,  Carlos  Madera (Nigga),  Catherina  Cardozo,  Matilda  Corral,  Agustín  Segnini,  Diego  Hernández, Sócrates Serrano, Guillermo García, José Roberto Díaz, Jackson Gutiérrez, Indra Santamaría, y el debut de Valentina Mammarella como actriz joven.

A los actores se les dio un argumento y unas indicaciones básicas, y a partir de allí se les invitó a improvisar. Al que más se le ajustó esta técnica, a juzgar por el resultado apreciable en pantalla fue a Goite y a algunos figurantes, los cuales tienen momentos de brillante naturalidad.

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Resident Evil 4

Una de zombies

Por: Rodrigo Romero Salinas

Llegué al cine con tres consejos en mi cabeza: No tienes que perderte los diez primeros minutos de la película, no te pierdas la parte final porque te va a dejar expectante y, por nada del mundo, te levantes para ir al baño.

La verdad este último consejo fue dado por un pana que asistió a la premier de Resident Evil IV en Quito, quien sintió el llamado de la naturaleza y fue hacia el baño. Cuando intentó volver a su asiento se topó con un grupo de ‘zoombies’ en la puerta del mismo y casi muere del susto. Eran los actores contratados por los distribuidores de la película para impulsar la promoción.

Respecto al primer consejo he de reconocer que es más válido. La película arranca de manera simple; con una hermosa mujer asiática parada bajo la lluvia mientras varias personas caminan a su alrededor.

Todo transcurre lento. Los típicos créditos salen con la tipografía que se usa en el título de la película (y el juego por supuesto) y se van intercalando con la imagen de la chica y los transeúntes; cuando de pronto: Suas!! Ya estás sintiendo una adrenalina similar a la de mi pana; ese que casi se muere en la puerta del baño.

Luego, vienen las clásicas escenas de acción, acrobacias increíbles, escenografías sorprendentes y la destrucción de Tokio; todo con el nivel de efectos especiales de la actual década.

El segundo consejo también es bueno. Para mi lo lamentable fue que durante la tarde que fui al cine había visto en TV un capítulo de Futuraza; uno en el que Bender y sus amigos son soldados al mando de Zapp Brannigan.

Cuando llegan a su destino, todos están en un helicóptero sentados esperando órdenes. Brannigan les dice: “recuerden que la ventaja que tenemos es el elemento sorpresa”. El piso se abre y las tropas caen de bruces sobre el planeta que visitan. Brannigan habla nuevamente: “Por supuesto la sorpresa es para ustedes que no esperaban esto”. Jajajaja….

Regresando a Resident Evil IV; en la escena final no hay sorpresa. Más bien una confirmación de que habrá un Resident Evil V.

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